Historia

Para saber la historia completa del Labrador deberemos ir a una de las 13 provincias de Canadá, concretamente la llamada “·Labrador y Terranova” y dentro de ésta, a la isla Terranova, ahí es donde empezó todo. El Labrador Retriever fue llamado hace tiempo el Perro Menor de Terranova, pues se creía que estaba emparentado con la raza Terranova. Pero los perros de esta raza, son más grandes, de pelaje más abundante, con huesos fuertes y muestran mucho la influencia de sus orígenes mastín. Aun así, tanto el Terranova como el Labrador Retriever comparten una característica física sin par: los dedos palmeados.

El tamaño del Labrador Retriever importaba mucho, ya que era necesario un perro pequeño que pudiera caber sin estorbar en los botes de los pescadores, ya que éstos llevaban a los perros para recuperar los remos que caían al agua o las redes que quedaban atrapadas. Los pies palmeados de este perro nos hablan de su buena capacidad para nadar, incluso en las aguas gélidas e inhóspitas del Atlántico Norte. Entre las otras características de los Labradores modernos idóneas para un perro forzado a sobrevivir en las brutales costas de Terranova, está el pelaje espeso e impermeable tan necesario para sobrellevar aquellas condiciones. Otra característica importante es su pecho amplio, necesario para nadar sobre las fuertes olas y las corrientes del duro Atlántico Norte.
Aunque el Labrador Retriever, tal y como lo conocemos hoy día, tiene tres colores aceptables, negro, amarillo y chocolate, los perros de Terranova eran principalmente negros. Estos perros negros pequeños fueron a veces llamados Perros de Aguas de San Juan y se dijo que eran «mejor que cualquier otro para la caza, con diferencia».

Un hecho frustrante para los entusiastas de esta raza es que los habitantes de Terranova no conservaron registros de los perros en los que confiaban tan ciegamente. La supervivencia en aquella desolada isla era una ocupación de tal intensidad y esfuerzo, que no quedaba tiempo libre para llevar cualquier registro.

El Labrador llega a Gran Bretaña

El segundo y el tercer conde de Malmsbury tienen el mérito de ser los que exportaron estos famosos Perros de San Juan desde Terranova a Gran Bretaña. En aquel tiempo (hacia 1825), estos perros eran a veces llamados Pequeños Perros de Terranova. Al tercer conde, el criador pionero de estos perros, se le concede el mérito de haber cambiado ese nombre por el de Labrador Retriever. Estos aristócratas y otros como ellos mantuvieron la pureza de los Labradores haciéndolos criar sólo con perros importados de Terranova, ya que eran excepcionales por sus habilidades natatorias, el cobro de la caza y la pelea. Se dice también que cualquiera de los cachorros de estos Perros de San Juan que hubieran sido cruzados con otros perros, conseguía generalmente mantener el firme aspecto del Labrador: negro, con el pelaje corto, una cola que no se enroscaba y los pies palmeados. Hacia 1870, la «raza» fue descrita como simétrica y elegante, y su temperamento era elogiado y considerado como un requisito para la utilidad del Labrador. No hay duda de que el compromiso de los primeros criadores para conseguir un temperamento digno de confianza contribuyó a la enorme popularidad de la raza como perro familiar.

En 1903 el Labrador Retriever fue reconocido como perro de raza por el Kennel Club (la sociedad canina del Reino Unido). Al año siguiente, la raza fue clasificada dentro del Grupo de Perros de Caza. Los perros cobradores no estaban, todavía, separados por «razas», tal y como las conocemos hoy. No fue hasta 1904, en que el Labrador Retriever fue listado por separado, que el Kennel Club empezó a diferenciar entre «razas». Hay confusión en los registros de esos primeros tiempos, porque a algunos perros se les llamaba «golden» (dorado) y a otros «Labrador», pero sin ninguna indicación respecto de la longitud del pelaje. Así pues, los «Golden Retrievers» podrían haber sido realmente Labrador Retrievers amarillos. Éstos fueron los primeros tiempos del entusiasmo por los perros de raza pura. Hay que advertir que hoy día hay aún mucha gente que no conoce la diferencia entre un Labrador amarillo y el Golden Retriever (a pesar del pelaje largo, ondulado y lujoso de este último).

El libro de orígenes del Kennel Club contienen referencias acerca de perros cobradores de caza marrones con el pelaje ondulado: estos perros, en realidad, nos conducen hasta los Labrador Retrievers de color chocolate del famoso criadero Buccleuch, que fue responsable de seis de los siete primeros perros cobradores de caza inscritos en el libro de orígenes. El criadero Buccleuch crió al famoso campeón de pruebas de campo llamado Peter of Faskally, que se sabe que está detrás de muchos de los Labradores de mayor categoría de esos primeros tiempos, además de muchos de los perros de campo de más categoría de Inglaterra y de los EE.UU. Muchos de los libros de la raza, que todavía están a su disposición, nos hablan de estos famosos campeones duales.

Los mejores Labrador Retrievers amarillos nos conducen a un perro llamado Ben of Hyde, que nació en 1899. Fue cruzado con varias excelentes perras negras y sus genes están firmemente fijados en los criaderos en los que se crían los mejores Labradores amarillos de toda Inglaterra. Mientras que los perros negros han predominado sobre los de los otros dos colores, el periodo posterior a la segunda guerra mundial marcó un incremento en cuanto a la popularidad de los Labradores amarillos.

Lady Howe, en colaboración con Lord Knutsford, fundó el Labrador Club en 1916 y organizó la primera prueba de campo en 1920. Lord Knutsford estableció el primer estándar para el Labrador Retriever en 1923. El estándar es una descripción del ejemplar ideal de la raza. El estándar de Knutsford ha cambiado muy poco hasta nuestros días. Lady Howe, considerada una de las mayores criadoras de Labradores, produjo cierta cantidad de campeones duales, esto es, perros que consiguieron los títulos de campeones de belleza y campeones en las pruebas de trabajo. No fueron los últimos excelentes Labradores de Lady Howe los que llegaron a ser el primer campeón dual de la raza. Lo consiguió el perro Banchory Bolo, hijo de su primer Labrador, llamado Scandal. Bolo era el perro favorito de Lady Howe, y fue el ejemplar que la hizo quedar prendada de la raza Labrador Retriever.

La familia real británica ha estado asociada durante mucho tiempo al Labrador. El rey Jorge VI y la reina Isabel II apoyaron a los Labradores en las exposiciones a través de su criadero llamado Wolverton (actualmente llamados Sandrigham). El rey inscribió a algunos perros en la Exposición Canina de Crufts en los años veinte y treinta. La reina, de hecho, ha inscrito a sus propios perros en las pruebas de campo (esto es sólo para ilustrarles acerca del tipo de personas que se sienten atraídas por las pruebas de campo en Inglaterra). El rey Jorge fue el patrocinador del Labrador Club, y sustituido por la reina Isabel como patrocinadora, tras su muerte. Hoy día, la familia real británica sigue dando su apoyo a las pruebas de campo, y el campeonato anual se celebra en su finca de caza de Sandrigham, en East Anglia. La reina suele asistir al Campeonato Británico del Retriever en diciembre.

Los perros británicos de muestra o los de caza son de tipo y aspecto atlético. Para que un perro pueda sobresalir en una prueba de campo, debe mostrar discipina, control e interés. Desde luego, es mucho más difícil para un perro hacerse con un campeonato en las pruebas de campo en Gran Bretaña que lo que sería hacerse con él en los EE.UU., donde esas pruebas no son más que meras y remotas imitaciones de la caza. En el Reino Unido, donde se originó el deporte cinegético, una prueba de campo consiste realmente en una cacería, lo que incluye aves salvajes y cualquier otra cosa que la Madre Naturaleza quiera aportar. Lo que hace que la caza sea excitante es la sorpresa, y ese elemento es también esencial en una prueba de campo. Las pruebas equivalentes en los EE.UU. son como actuaciones de tipo robótico de sus atípicos Labradores. Los perros de campo ingleses se parecen más a los Labradores, con diferencia; y no porque los deportistas (cazadores) se preocupen más del tipo que los americanos, sino porque no confían en esas pruebas tan estrictamente reglamentadas. Las habilidades naturales de los perros, no entorpecidas por el condicionamiento con collar y el adiestramiento tan consustancial a los americanos, son los principales objetivos de los deportistas británicos. En segundo lugar, el temperamento estable de los perros de campo británicos, en comparación con el temperamento nervioso de los perros de campo americanos, indica la superioridad del sistema británico, en el cual la naturaleza, el temperamento y el talento se combinan para conseguir el Labrador ideal como compañero de cacerías.

Los primeros Labradores en las costas americanas

América debe agradecer a Lady Howe el haber reexportado los primeros Labradores a las costas de América del Norte. No lo olvidemos que el Labrador comenzó en las costas canadienses. Lady Howe obsequió a los deportistas de Long Island (Nueva York) con los primeros Labradores que fueron vistos en los EE.UU. Esto ocurrió poco antes de la primera guerra mundial. Por supuesto, el paisaje de Long Island ofrece un emplazamiento ideal para un Labrador Retriever trabajador, por la abundancia de aves acuáticas, sus costas onduladas y sus temperaturas extremas. Decir que el Labrador Retriever se hizo popular en América inmediatamente, sería faltar a la verdad. Aunque la raza fue inscrita por primera vez en el libro de orígenes del American Kennel Club en 1917, diez años después había dos docenas escasas de perros de caza (¡de todos los tipos!) en los EE.UU. El primer Labradorinscrito fue una perra de origen escocés llamada Brocklehirst Floss (AKC 223339). La raza fue oficialmente reconocida en 1932. El americano medio, de clase media, por así decirlo, no fue el cuidador del Labrador en sus orígenes, tal y como sí lo es hoy día. En lugar de eso, las familias de clase pudiente sentían atracción por los deportes relacionados con la caza, que eran populares en Escocia en los años veinte. Estas familias trajeron guardabosques escoceses a sus fincas e importaron Labradores de los mejores criaderos ingleses, convirtiendo virtualmente sus fincas en reservas de caza, llenas de patos y faisanes. Es importante advertir que estos Labradores fueron importados con un solo propósito: no para convertirse en mascotas caseras o en perros de exposición, sino para «cobrar la caza y las aves acuáticas». Estas mismas familias pudientes fueron las responsables del auge de las pruebas de campo en América y por ello del Labrador Retriever Club en 1931 en el Estado de Nueva York. Franklin B. Lord, uno de los fundadores del club, organizó la primera prueba de campo en diciembre de 1931. Compitieron un total de 27 perros, bajo la presencia de dos jueces, en una finca de 8.000 acres. La primera exposición monográfica del club se celebró unos 18 meses después, en 1933 y participaron 33 perros. El ganador de esta primera exposición era propiedad de Mr. Lord, y tenía el nombre de Boli of Blake y fue criado por Lady Howe. Boli se convirtió también en el primer campeón de belleza de la raza.

Este club nacional, afiliado al AKC, es el club más controvertido de los EE.UU. Al igual que el Westminster Kennel Club, el Labrador Club, Inc. es exclusivo para hombres, no está al alcance del propietario medio de un perro y continúa dedicado a los deportistas de clase alta. De todas formas, defiende el estándar de la raza y marca una clara tendencia para el Labrador «correcto» en los EE.UU.

La discordia en el seno de la raza Labrador Retriever en América está muy enraizada, y hay una gran variación en cuanto al tipo de la raza. Es común que los jueces ignoren el estándar y den el premio de «Mejor de la Raza» (Best of Breed) a un perro que tenga grandes fallos, de acuerdo con el estándar, que probablemente significarían su descalificación. La descalificación debida a la altura en el estándar revisado del AKC hace que la mayoría de los perros de exposición sean considerados como demasiado pequeños para entrar en el ring: se ignora casi religiosamente. El Labrador Retriever Club Inc. persigue criar y promocionar a los perros con tipo de trabajo lo suficientemente altos como para cumplir el cometido, y que no sean tan corpulentos y con un «aspecto de cerdo» como la mayoría de los perros que triunfan en el ring de exposición.

Los entusiastas del ring de exposición reivindican que sus perros no son tan nerviosos como las líneas de los perros cazadores, aunque no hay duda de que los perros de las exposiciones de belleza no están preparados para aguantar todo un día en el campo cobrando la caza de tierra firme y aves acuáticas. A pesar de esta controversia, el Labrador Retriever, en todos sus colores, formas y tamaños, reina como el perro número uno de América. Supera a cualquier otra raza y ha estado en la cima de la lista durante una década. Como mascota familiar, es el perro favorito de los americanos.

Puedan o no los más de 100.000 Labradores inscritos cada año en el libro de orígenes del AKC cazar, nadar, cobrar la caza o aguantar un día en el campo, esto les parece muy poco importante a los millones de amantes del Labrador como mascota.

Su temperamento y su fiabilidad, constituyen dos cualidades muy importantes que buscaron los primeros criadores, le convierte en un verdadero compañero perfecto para los amigos de los perros de todas las edades.